¿Por qué necesitamos sal?

Demasiada sal no es saludable 

Cuando a alguien le dicen que tiene la presión arterial demasiado alta o que debe bajar kilos, más de una vez mira con recelo al salero, confiando en que eliminar la sal de la dieta se convertirá en la solución. Error. «Estudios recientes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (Estados Unidos) indican que una dieta baja en sodio ni es tan beneficiosa para nuestra salud ni ayuda a disminuir la presión arterial. La clave está en la ingesta de sodio, potasio y magnesio. Entre las personas que participaron en el estudio, aquellas con mayor ingesta combinada de sodio (3,7 gramos al día) y potasio (3,2 gramos al día) tuvieron la presión arterial más baja», explica la dietista-nutricionista Elisa Escorihuela.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo inferior a los 5 gramos de sal al día, que es aproximadamente la sal que cabría en una cucharilla de café. Pero la experta explica que no es la sal de nuestros saleros la que debemos dejar de usar: «Si pensamos que debemos recortar el consumo de sal de nuestros saleros nos equivocamos, el exceso que consumimos está en los alimentos precocinados, aperitivos industriales y salsas que compramos. Lo aconsejable es reducir a cero los alimentos envasados y preparados».

 

«La percepción y aprendizaje de lo salado, se va formando a lo largo del tiempo en función de los hábitos alimenticios y la concentración  de la sal que hay en los alimentos que consumimos, de forma que los receptores del sabor se van habituando a unos niveles de sal variables en cada individuo, y que en función de los cambios en estos hábitos, estos umbrales de sabor se pueden ir modificando.

Probablemente no somos realmente conscientes de la sal que tomamos en las comidas, pero la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), refiere que ingerimos una media de 10 gramos de sal al día, cuando lo recomendable es un máximo de 5 gramos.

¿Por qué necesitamos sal?
La sal o cloruro sódico (ClNa) está compuesta aproximadamente de un 40% de sodio y un 60% de cloro. La sal, es la mayor fuente de sodio de nuestra dieta (> 90%). Pero hay otra pequeña parte de sodio que se ingiere también a través de las comidas y que se añade a los alimentos en los procesos de fabricación; son los aditivos, saborizantes, potenciadores del sabor y conservantes.

La sal (sodio) es indispensable para la vida, pero nuestro cuerpo sólo necesita pequeñas cantidades de sal para que funcione y tomarla  en grandes cantidades, puede ser nefasta para la salud. Las necesidades fisiológicas cotidianas de sal, varían según la edad, sexo, peso, estado fisiológico (crecimiento, embarazo, lactancia), nivel de actividad física, estado de salud, etc. La sal es necesaria para que nuestro organismo esté adecuadamente hidratado, participe en multitud de intercambios celulares y contribuya al equilibrio de la composición de la sangre, a pesar de todo, nuestro cuerpo no necesita consumir cantidades elevadas de sal.

¿Por qué 5 gramos?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras instituciones sanitarias internacionales, tras llevar a cabo estudios que demuestran la relación entre las necesidades de sodio, el consumo de sal en exceso y las enfermedades Cardiovasculares, recomienda para la población en general  con una vida sana y sin esfuerzos prolongados, el consumo medio de 5g. de sal al día, lo que equivale a una cucharadita de sal llena (tamaño de las de café) o a 2g. de sodio al día y debiéndose garantizar que sea sal yodada.

Para calcular el contenido en sal que lleva un alimento hay que multiplicar por 2,5 los gramos de sodio que se indica en la etiqueta (Sal = sodio x 2.5). Hoy en día, para lograr el objetivo de 5g./día, es necesario reducir casi a la mitad el consumo actual de sal.

¿Cuáles son los riesgos del consumo excesivo de sal?
Una de las consecuencias mas conocidas del exceso del consumo de sal es el favorecer el desarrollo de HTA en personas predispuestas o impedir un adecuado control de la misma. El exceso de consumo de sal, también favorece o precipita el desarrollo de otras enfermedades que cursan con retención de líquidos como la Insuficiencia Cardiaca, la insuficiencia hepática y enfermedades del riñón. La retención de agua que supone el abuso de sal, produce aumento de peso corporal y obliga a corazón, hígado y riñones a trabajar por encima de sus capacidades para eliminarla.

En condiciones normales, todo el exceso de sal que comemos y que no necesita el organismo para hacer sus funciones, se elimina en la orina y  conlleva además una mayor eliminación de calcio, lo cual favorece la formación de cálculos de calcio en personas predispuestas. Además, esta mayor eliminación de calcio en la orina, puede contribuir a que disminuya el calcio de los huesos y por tanto a la osteoporosis.

Cómo reducir el consumo de sal
Se debe controlar el consumo de sal desde la edad infantil. El gusto por la sal se adquiere desde muy pequeños y es posible educarlo, de tal forma que si desde la infancia favorecemos el consumo de alimentos menos salados, en la etapa adulta se harán elecciones de alimentos con menos sal.

Una vez habituados a una cantidad de sal determinada, no es fácil adaptarse a comer con menos sal, por ello la reducación debe de hacerse de forma progresiva, empezando por reducir los alimentos que con certeza sabemos que contienen mucha sal (Snacks o aperitivos, enlatados, precocinados) y progresivamente, ir echando menos sal a la comida. Es una adaptación progresiva para nuestros receptores del sabor.

Diferentes Instituciones Sanitarias a nivel mundial, europeo y nacional (Organización Mundial de la Salud, Comisión Europea, Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) conscientes del alto contenido de sal en la dieta, recomiendan la siguiente ingesta de sal por edades:

  • 5g./día para adultos.
  • 3g./día en niños menores de 7 años.
  • 4g./día en niños con edades  entre 7 y 10 año.

Esto en casa se conseguiría:

  • Tomando con más frecuencia alimentos frescos (frutas y verduras) y evitando los alimentos precocinados y envasados.
  • No añadir sal en el cocinado sino cuando el plato está terminado.
  • Sustituir la sal por otras especias que den sabor (ajo, orégano, pimienta, albahaca, perejil etc.). Evitar la sal de potasio.
  • Lavar antes de utilizar las conservas vegetales y legumbres.
  • No añadir más sal a los alimentos infantiles preparados.

En restaurantes se conseguiría:

  • Pidiendo que nos preparen el plato con menos sal.
  • Si elegimos platos con salsas, pidiendo que nos las sirvan por separado. Así añadiremos la cantidad deseada y evitaremos el exceso de sal que tienen.

De cualquier manera comer con menos sal no tiene por qué implicar que los alimentos pierdan su atractivo y dejen de ser sabrosos.

Tipos de sal 
El sodio de la sal es el que provoca el aumento de la presión arterial. La sal que consumimos proviene de dos fuentes:
-SAL INVISIBLE: sal que ya llevan de forma natural los alimentos y que debería ser del 80% del consumo total de sal, pero que realmente es del 28%.
-SAL VISIBLE: es la sal añadida durante el cocinado y condimentado de los platos (alimentos precocinados, platos preparados, aperitivos, quesos, cereales…), que debería ser el 20% del consumo total de sal, pero que llega a ser un 72% del consumo de sal en la dieta y que es posible reducir.

Lo importante es conocer cuáles son los alimentos más saludables y ser conscientes de que esa sal «invisible» también existe. En el caso del pan, los fabricantes han disminuido su contenido en sal sin suponer rechazo al producto por parte del consumidor. ¿Por qué?, porque lo han realizado gradualmente y el consumidor no ha apreciado el cambio, una prueba contundente de que se puede acostumbrar al paladar.

No es necesario dejar de comer alimentos con alto contenido en sal, simplemente reducir su frecuencia de consumo e intentar elegir la opción o marca que contenga menos. De esta forma se fomenta el consumo de alimentos con menos sal presionando a la industria alimentaria a fabricar productos con menos sal añadida.

En el etiquetado y la presentación de los productos alimenticios, pueden aparecer mensajes o representaciones gráficas que indiquen que un alimento posee propiedades nutricionales beneficiosas, respecto al aporte de energía, nutrientes u otras sustancias en comparación con otros productos equivalentes del mercado. Estas se conocen como declaraciones nutricionales. Respecto al contenido de la sal en los productos, podemos encontrar 4 tipos de declaraciones nutricionales:

  • Contenido reducido de sodio/sal: reducción del 25% en comparación con otro producto similar.
  • Bajo contenido de sodio/sal: no más de 0.12g./0.30g. por 100 g. o ml. de producto.
  • Muy bajo contenido de sodio/sal: no más de 0.04g./0.10g. por 100 gramos o ml. de producto.
  • Sin sodio o sin sal: no más de 0.005g./0.01g. por 100 g. o ml. de producto.

La mayoría de los alimentos frescos no contienen sal, este es el caso de frutas y verduras, aunque algunos presentan sodio de forma natural como el marisco y ciertas vísceras (hígado y riñones). La mayor parte del sodio que ingerimos se encuentra en los alimentos precocinados por la adición específica de sal o por la de aditivos que contienen sodio. Leer las etiquetas de los productos nos permiten comprobar qué alimentos y bebidas llevan sal añadida o algún conservante que contiene sodio, descubriendo que ciertos tipos de alimentos y bebidas que no se identifican como de sabor salado, llevan cantidades de sal a tener en cuenta. Podemos decir que un alimento lleva:

  • Mucha sal: si lleva 1,25 gramos por cada 100 gramos.
  • Poca sal: si lleva 0,25 gramos por cada 100 gramos.
  • Fuente:Rioja Salud y dietista-nutricionista Elisa Escorihuela

 

 

Los nuevos hábitos alimentarios de los españoles

Se reduce el consumo de refrescos, bollos y bebidas alcohólicas

El 32% de los españoles tiene una alimentación razonablemente sana, mientras que un 19% se encuentra en la categoría de nutrición no saludable, según un estudio elaborado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Aun así, el 43% de los españoles cree que tiene buenos hábitos nutricionales.

La encuesta, realizada sobre un universo de 1.284 personas entre 18 y 74 años, refleja que a más de la mitad de los españoles le preocupa llevar una dieta sana.

En los últimos dos años, más de la mitad de españoles ha reducido el consumo de refrescos azucarados (un 56% de los encuestados), y cuatro de cada diez afirma haber bajado el ritmo con la bollería (47%) y el alcohol (38%). Además, un 30% de los españoles consume más fruta que hace dos años, y un 31% ha aumentado también la ingesta de verduras y hortalizas.

La encuesta de OCU también revela otros datos, como que el 6% de los españoles está consumiendo más dulces y bebidas que hace dos años, el 7% come menos fruta que entonces, y el 5% ingiere menos verdura que antes de este periodo.

El motivo por el que este porcentaje de la población ha cambiado de forma negativa sus hábitos alimenticios se debe, al menos en parte, a una cuestión económica. Para ellos, el pescado, la fruta y la verdura son los alimentos que más se reducen cuando hay que hacer recortes en la lista de la compra.

Otros de los pretextos y obstáculos para poner en práctica una alimentación más saludable suelen ser la ausencia de tiempo (43%), la falta de voluntad para resistirse a consumir alimentos no saludables (36%), la dificultad por cambiar los hábitos (20%) o que no tienen suficiente información sobre alimentación saludable (14%).

La consultora KPMG y The Consumer Goods Forum han presentado el informe‘Piensa como una startup: cómo crecer en un mercado disruptivo’, resultado de la encuesta a más de 500 directivos del sector de gran consumo para conocer cómo se adaptan sus compañías a los hábitos de compra del nuevo consumidor. Según Carlos Peregrina, ocio responsable del sector Consumo de KPMG en España, las tecnologías, la entrada al mercado de nuevas generaciones y la globalización han dado lugar a este nuevo perfil de comprador, que no se guía por la fidelidad a las marcas y cambia de preferencias rápidamente. Para sobrevivir en este contexto es necesario centrarse en el cliente y conseguir diseñar una estrategia a su medida, concluye el estudio.

¿Qué aspectos son cruciales para el éxito de su compañía?

¿Qué aspectos son cruciales para el éxito de su compañía?

La encuesta distingue entre las respuestas de las compañías españolas y las del resto del mundo. La primera cuestión incide sobre los aspectos cruciales para el éxito empresarial. Hasta el 40% de las compañías a nivel global considera crucial la confianza y la fidelidad de los consumidores, mientras que las empresas españolas otorgan una mayor importancia a la estrategia de precio y producto. En

este sentido, el consumidor español busca más el precio antes que otros factores como experiencia o servicio. También destaca el porcentaje del 45% que destaca la importancia de la seguridad del alimento y los productos en el éxito empresarial, por encima de la confianza y delidad de los consumidores (42%) o la cadena de suministro (35%).

¿Qué tendencias de los consumidores son más disruptivas?

¿Qué tendencias de los consumidores son más disruptivas?

La segunda pregunta de la encuestra trata sobre las tendencias más disruptivas de los consumidores, que en el caso de España es el aumento de las búsquedas de información y las compras por internet y, tras ella, la menor fidelidad a la marca, la inmediatez, el aumento de la influencia de las opiniones online o de iguales y la preocupación por la salud. Sin embargo, en las respuestas globales destaca la menor fidelidad a la marca, por delante de las búsquedas por internet, debido al grado de desarrollo del comercio online en el país. En los próximos años, según el estudio, ganará peso la menor fidelidad a las marcas.

¿Cuáles son las tácticas de marketing para atraer a nuevos consumidores?

¿Cuáles son las tácticas de marketing para atraer a nuevos consumidores?

Tácticas para atraer al consumidor

La encuesta también pregunta sobre las tácticas de marketing que utilizan las empresas para atraer a los nuevos consumidores. En España, casi la mitad de las empresas apuesta por crear experiencias personalizadas,mientras que el 39% opta por desarrollarlas centradas en los millennials y las generaciones jóvenes. A nivel global, aunque las experiencias personalizadas también se sitúan en primer lugar, destacan la publicidad online y mobile y las redes sociales.

¿Dónde está más centrada la estrategia de venta online en España?

¿Dónde está más centrada la estrategia de venta online en España?

La cuarta cuestión versa sobre los aspectos en los que se centra la estrategia de venta online en España, en la que el precio continúa teniendo un peso muy importante, por lo que el 30% de las empresas encuestadas ofrece promociones personalizadas. También destacan la facilidad en las devoluciones o un sitema de pago y de entrega sencillo.

¿Cuáles son los principales factores de la evolución futura del sector?

¿Cuáles son los principales factores de la evolución futura del sector?

La encuesta también pregunta sobre los f actores en los que se centrará el futuro del sector. En este caso, la respuesta global y la local coinciden en reseñar los cambios en el comportamiento del consumidor y, en menor medida, las transformaciones económicas en determinados territorios. Por ultimo, se interroga sobre las tecnologías usadas en la actualidad y las que se utilizarán en los próximos años. En España, por ejemplo, los vídeos 360º y la fotografía 3D pasarán del 6% de implantación actual al 42%. Le siguen el internet de las cosas, presente en el 26%, pero incluido en la estrategia del 52%. A nivel global, las tecnologías que más crecimiento experimentarán también serán los vídeos 360º y la fotografía 3D, junto a la realidad virtual aumentada.

¿Cuáles de estas tecnologías utiliza en la actualidad y cuáles tiene planificado utilizar en los pŕoximos años?
Fuente 2017: Revista INFORetail y Alimarket

La mente puede sanar al cuerpo

La teoría de Lissa Rankin

la doctora que afirma que la mente puede sanar al cuerpo

Esta especialista afirma que el cuerpo humano ha construido un asombroso mecanismo de auto-reparación incluso contra las enfermedades más graves.

En 1957 se produjo el siguiente caso médico en Estados Unidos. El doctor Philip West estaba tratando a un paciente de apellido Wright, afectado de un cáncer en fase avanzada denominado linfosarcoma. El pronóstico, por cierto, era bastante desalentador. Todos los tratamientos habían fallado y el tiempo corría en su contra. El cuello, el tórax, el abdomen, las axilas y las ingles estaban llenos de tumores del tamaño de una ciruela. El bazo y el hígado estaban agrandados y, para más inri, cada día el cáncer le provocaba al paciente que las dos cuartas partes de su tórax se llenaran de un líquido lechoso que tenía que ser drenado para permitirle respirar. El doctor West no esperaba que su pobre paciente sobreviviera más de unas cuantas semanas.

Pero el señor Wright se aferraba con todo a la vida y puso su esperanza en un nuevo y prometedor fármaco llamado Krebiozen. Así que le suplicó a su médico que le administrara el nuevo medicamento, pero había un gran problema. El remedio sólo se probaba en ensayos clínicos en personas con una esperanza de vida de por lo menos tres meses más, así que el señor Wright estaba demasiado grave para ser considerado apto para el ensayo. Pero éste no se dio por vencido. Sabiendo de la existencia del medicamento y creyendo que sería el responsable de su milagrosa curación, insistió e insistió a su médico hasta que éste cedió a regañadientes y le inyectó Krebiozen. El doctor West le aplicó la inyección un día viernes, pero en el fondo no creía que su paciente pasara del fin de semana.

Para su absoluto desconcierto, el lunes siguiente, el doctor West encontró a su paciente fuera de la cama, paseando. Según el médico, «las masas tumorales del señor Wright se habían derretido como bolas de nieve en una estufa» y su tamaño era, ahora, la mitad que al principio. A los diez días de la primera dosis de Krebiozen, el hombre abandonó el hospital, aparentemente sin tumor maligno alguno. El señor Wright estaba entusiasmado y durante dos meses se refería con elogios al Krebiozen como un medicamento milagroso, hasta que diversas publicaciones científicas empezaron a informar de que el Krebiozen parecía no ser eficaz. El señor Wright, que creía todo lo que decían los medios escritos de divulgación científica, cayó en una depresión profunda y el cáncer apareció de nuevo.

Esta vez, el doctor West, que sinceramente deseaba salvar a su paciente, decidió ser más astuto. Le explicó al señor Wright que alguno de los primeros lotes del fármaco se había deteriorado durante el envío, provocando una pérdida de su eficacia, pero que había conseguido un suministro de un nuevo lote de Krebiozen, muy concentrado y ultrapuro, que podía volver a administrarle. Por supuesto, todo se trataba de una descarada mentira. A continuación, en vez del supuesto medicamento, el médico le inyectó agua destilada al señor Wright. Y de nuevo sucedió el supuesto milagro. Los tumores volvieron a derretirse, desapareció el líquido que inundaba su tórax y el señor Wright se sintió perfectamente durante otros dos meses.

Sin embargo, la Asociación Médica Estadounidense descubrió el engaño del doctor West al anunciar que un ensayo de alcance nacional con Krebiozen había demostrado que el fármaco era totalmente ineficaz para tratar el cáncer. Esta vez, el señor Wright perdió toda la fe en su tratamiento. El cáncer reapareció enseguida y murió a los pocos días después.

Prejuicios con respecto a los placebos

Décadas más tarde, la doctora norteamericana Lissa Rankin, que había leído los pormenores de este caso y los de otros tantos semejantes que se produjeron posteriormente, tenía, al igual que la mayoría de sus colegas, ciertos prejuicios con respecto a los placebos, uno de los cuales afirmaba que las personas que reaccionaban a los placebos tenían un coeficiente intelectual menor al promedio de los pacientes o bien eran más «neuróticos». Pero, investigando las últimas investigaciones médicas sobre el tema, se llevó una gran sorpresa. Varios estudios científicos habían concluido que casi todo el mundo podía ser inducido a responder a un placebo si se daban las condiciones adecuadas, incluso los médicos y los científicos. Además, otros estudios sugerían que aquellos pacientes con mayor coeficiente intelectual eran los que respondían de forma mucho más afectiva a un placebo.

Lo anterior, entonces, la llevó a madurar y formular la siguiente conclusión: las creencias positivas de la mente podían sanar el cuerpo, por lo que potencialmente todos tendríamos la misma oportunidad de beneficiarnos de este extraño fenómeno. Cuando los pacientes —no sólo los crédulos, sino que todos ellos— creen que van a mejorar, un buen porcentaje de ellos experimenta de hecho una mejoría clínica.

Esta teoría fue finalmente condensada por la doctora Rankin en su libro “Mind Over, la prueba científica de que su cuerpo puede curarse”, que básicamente postula que ya sea que un paciente esté luchando contra una enfermedad potencialmente mortal, una condición de salud “crónica” que la medicina occidental no ha sido capaz de curar, o que esté luchando contra los síntomas molestos que disminuyen su calidad de vida, o simplemente esperando para optimizar su energía, vitalidad , y longevidad, existen pruebas científicas de que éste puede curarse a sí mismo.

Las cargas de los datos demuestran que la mente humana puede creer en sí misma también. En los ensayos clínicos lo llamamos “el efecto placebo.” Los pacientes tratados con placebos no sólo se sienten mejor, sino que ellos realmente saben que están mejor. Hay cientos de casos que así lo demuestran: verrugas que desaparecen, bronquios que se dilatan, inflamaciones que desaparecen, el cabello que crece en las cabezas de algunos hombres calvos, úlceras que sanan, y otros fenómenos fisiológicos medibles. También sabemos que puede ocurrir todo lo contrario. La mente puede pensar en sí mismo como un enfermo, lo que los investigadores llaman “el efecto nocebo.” Cuando los pacientes reciben inyecciones con solución salina y les dijeron que era la quimioterapia, vomitaban y perdían su cabello”, explica la doctora, que postula que hay toda una ciencia oculta detrás de cómo un pensamiento o una emoción positiva o negativa en la mente se traducen en la reparación espontánea en el cuerpo humano.

Mecanismos de auto-reparación

La científica agrega que “el cuerpo humano dispone de mecanismos de auto-reparación que pueden fijar proteínas dañadas, reparar el ADN y desequilibrios hormonales, y engullir las células del cáncer, agentes infecciosos y cuerpos extraños a los que nuestros cuerpos están expuestos a diario. Estos mecanismos son los que explican las remisiones espontáneas que se reportan en la literatura médica de aparentemente enfermedades “incurables” como la etapa 4 del cáncer, el VIH, el hipotiroidismo, la diabetes, e incluso una herida causada por un arma de fuego. Sin embargo, los pacientes a menudo se sienten impotentes para aprovechar estos mecanismos de auto-reparación naturales”.

La Dra. Lissa Rankin asegura que hay algunas herramientas para optimizar la capacidad de la mente y del cuerpo humano para autorrepararse, como la medicina preventiva, que permiten aumentar la probabilidad de que un día el paciente morirá de “edad avanzada”, en lugar de morir demasiado joven. También postula que existen algunos factores específicos que desactivan los mecanismos de auto-reparación naturales del cuerpo, como el estrés. “Los datos demuestran que el estrés se presenta en diferentes formas, ya sea el estrés de sentirse solo, el estrés en el trabajo, el estrés financiero, el estrés marital, el estrés familiar, el estrés de sentirse creativamente bloqueado o espiritualmente desconectado. Independientemente de lo que desencadena cualquiera de estos tipos de estrés, esto desencadena una serie de pasos fisiológicos asociados con el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y la respuesta de “lucha o huida” del sistema nervioso simpático. En palabras comunes y corrientes, esto significa lo siguiente: si usted está estresado, ya sea por la falta de dinero, por lo mal que anda su matrimonio o porque no lo valoran en su trabajo, su cuerpo no puede saber la diferencia entre una amenaza percibida, tales como la quiebra económica inminente, y una amenaza real, como ser perseguido por un león en un llano abierto”.

La doctora agrega que “lo anterior nos permite concluir una cosa: el cuerpo sólo puede repararse a sí mismo cuando está en un estado de reposo fisiológico y mental. Cada vez que nuestro cuerpo piensa que es hora de “huir de un león” o de cualquier otra amenaza percibida, se obstruye la auto-reparación. Después de todo, ¿quién se preocupa por el mantenimiento a largo plazo de cómo matar a las células cancerosas no deseadas si estás a punto de ser comido por un león o a punto de ser despedido de tu trabajo?”.

Fuente: Guioteca por Héctor Fuentes

SEXO matutino es mejor que el café

¿Una taza de café?  Mejor un rato de pasión y caricias con nuestra pareja.

La mayoría de nosotros necesitamos una taza de café o té para comenzar el día con energía y preparar nuestra mente para todas las tareas que tenemos que llevar a cabo en las siguientes horas. Sin embargo, un estudio publicado en la revista PNAS descubrió que el ‘efecto fin de semana‘, ese fenómeno asociado a la mejora de nuestro humor a partir del viernes por la tarde y hasta la tarde-noche del domingo, tiene que ver con la libertad de elegir nuestras actividades (sobre todo tener tiempo para el sexo) y la oportunidad de pasar tiempo con sus seres queridos. El fin de semana ofrece oportunidades cruciales para pasar tiempo con los demás, explorar nuestros intereses y relajarnos.

En el estudio, el mejor momento para tener relaciones sexuales fue el domingo a las 9:00 a.m. o el sábado a las 10.30 a.m. Mientras tanto, los peores momentos para tener sexo serían el lunes a las 20.15, o el viernes a las 17.00. Esto es, las peores ocasiones parecían ser antes y después del trabajo durante la semana.

¿Y por qué es mejor el sexo matutino que un café?

Mejora el estado de ánimo

Las actividades placenteras, como comer o practicar sexo ofrecen algo más que placer. Otro estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences concluyó que estas actividades podrían reducir el estrés mediante la inhibición de las respuestas de ansiedad en el cerebro, y mejorar nuestro estado de ánimo. Durante las relaciones sexuales y otras actividades, experimentamos una liberación de oxitocina que tiene muchos efectos positivos en nuestro cuerpo.

Nos hace sentirnos más jóvenes

El sexo regular por la mañana puede hacernos parecer de 5 a 7 años más jóvenes, a través de la liberación de endorfinas. Nos hace sentimos mejor. El experto David Weeks encuestó a hombres y mujeres sobre sus vidas sexuales descubriendo que aquellos que parecían más jóvenes de lo que su edad decía tenían relaciones sexuales un 50% más que el resto, lo que equivale a tres veces a la semana, en lugar de dos. Esto se debe a que la práctica sexual provoca la liberación de la hormona del crecimiento humano, que puede hacer que la piel se vea más elástica, entre otras cosas.

Nos ayuda a quemar calorías

Qué mejor manera de empezar el día que con un poco de ejercicio (en la cama). De media, los hombres jóvenes queman 4,2 calorías por minuto y las mujeres jóvenes 3,1 calorías por minuto, según un estudio publicado en la revista PLoS ONE. En otras palabras, el sexo es mejor ejercicio que  pasear.

Fuente: MUY INTERESANTE por Sarah Romero