¿Saltarse el desayuno ayuda a adelgazar?

En la actualidad encontramos algunas dietas que afirman que saltarse el desayuno es la clave para adelgazar. Sin embargo, los expertos lo desaconsejan, ya que éste se caracteriza por ser la comida más importante del día. Lo explicamos a continuación.

Tal y como indica Rubén Bravo, experto en Nutrición y Gastronomía y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), el desayuno es fundamental debido al tiempo que transcurre desde la cena del día anterior hasta la primera comida del siguiente, lo que supone que nuestro cuerpo permanezca mucho tiempo sin recibir nutrientes.

El especialista explica que las tendencias que indican el ritmo que sigue el cuerpo son dos:

  • Diurna: de seis de la mañana seis de la tarde.
  • Nocturna: de seis de la tarde a seis de la mañana.

Tomar los nutrientes necesarios en la fase de activación o diurna es imprescindible. La mejor manera de hacerlo es mediante un desayuno completo que aúne todos los macronutrientes y micronutrientes necesarios para acompañar el ritmo de la nutrición a las demandas de cada momento del día.

¿Qué implica no desayunar?

“Cuando nuestro cuerpo empiece a moverse y a pensar tras unas 12 o 15 horas sin comer nada comenzará a demandar una serie de nutrientes que no va a tener, por lo que notaremos cansancio, fatiga física y cerebral y no tendremos la misma agilidad mental”, afirma el portavoz de IMEO.

Entonces, ¿saltarse el desayuno adelgaza? Bravo indica que no desayunar puede ayudar a perder peso, pero no a adelgazar. Esto último lo define como “perder volumen de grasa”.

Cuando el cuerpo detecta que no estamos comiendo, comienza a ralentizar el metabolismo, aumentando el sistema ahorrador de energía. De esta manera se produce un menor gasto calórico y se provoca que cuando entra el alimento al cuerpo éste se almacena como grasa.

Además, el especialista indica que saltarse el desayuno de forma habitual puede provocar desequilibrios alimenticios. Cuando el cuerpo no obtiene una respuesta a su demanda de nutrientes tiene que buscarlos en otro sitio, reduciendo de esta manera los almacenes de vitaminas y minerales. Si se produce de forma habitual pueden aparecer problemas de salud.

El desayuno adecuado

El desayuno adecuado debe incluir un poco de cada macronutriente. El portavoz del IMEO habla de hidratos de carbono integrales, grasas saludables y proteínas de alto valor biológico. Lo ejemplifica de la siguiente manera: una rebanada de pan de centeno con tomate triturado, aceite de oliva y jamón ibérico.

En definitiva, Bravo explica que comer demasiado poco por el día promueve que por la tarde y por la noche tengamos más ansiedad, lo que sería una mala decisión para perder peso, ya que pueden producirse atracones. “Si se quiere perder peso  lo mínimo que hay que realizar son tres comidas y lo recomendado cinco”, indica el experto.

fuente: Blanca Sánchez Carrascosa de CUIDATE PLUS

Correr no es un juego.

Un muerto, cuatro corredores ingresados en la UCI del Hospital Donostia y 15 en observación en urgencias. Es el triste balance de una mítica carrera, la Behobia-San Sebastián.

Los datos ponen los pelos de punta, si bien fueron un total de 34.000 personas las que se lanzaron a correr los 20 kilómetros de distancia que separan el barrio Irunés de Behobia y la capital guipuzcoana a casi 30 grados.

La muerte de ese corredor ha abierto, inevitablemente, el debate sobre la preparación de quienes acuden a este tipo de eventos populares. Y ante el más que evidente ‘boom’ en torno en este deporte cabe preguntarse, ¿estamos perdiendo el respeto a correr?, ¿cualquiera puede participar en una carrera sea de la distancia que sea?

1. Correr no siempre significa salud

Parece evidente que hacer ejercicio es bueno para nuestra salud. Nos ayuda a perder unos kilos de más, a estar ágiles, a eliminar grasa de nuestro organismo, a prevenir enfermedades… Sin embargo, salir a correr y tener salud no siempre van de la mano.

Cuando buscamos rendimiento, cuando buscamos conseguir una determinada marca en una carrera, sometemos el cuerpo a un estrés que difícilmente es compatible con la salud. Hacer una tirada de 30 kilómetros para preparar una maratón o poner nuestro corazón a 190 o 200 pulsaciones difícilmente puede ser compatible con una actividad saludable. Y, sin embargo, es hacia donde se encaminan la inmensa mayoría de los corredores populares.

Correr para encontrarnos mejor, para estar más saludables, se ha convertido en una auténtica batalla por superarse a uno mismo y, siempre que se pueda, a los demás. Queremos ir un paso más allá. Correr no uno, sino cinco maratones al año. Qué digo, queremos correr ultramaratones, y maratones de ultramaratones. No importa si hasta hace apenas unos meses nos pasábamos los días, las semanas o los meses tirados ante un sofá. Vamos a pasar de cero a 100 en un abrir y cerrar de ojos y vamos a convertirnos en la envidia de los demás.

FUENTE: EL CONFIDENCIAL

El azafrán adulterado con extractos de gardenia invade el mercado europeo

  • Este nuevo y sofisticado colorante se utiliza para aumentar el peso del azafrán

  • Se trata de un producto prohibido por la legislación comunitaria

  • Investigadores de la Universidad de Alcalá han patentado una técnica para identificarlo

En el mercado europeo se ha comenzado a detectar azafrán adulterado con extractos del fruto de la gardenia, un producto prohibido en Europa. Para confirmar las partidas fraudulentas, investigadores de la Universidad de Alcalá han patentado una técnica cromatográfica que permite identificar el genipósido, un compuesto que solo llevan los frutos de la gardenia pero no la flor del azafrán.

El azafrán se produce a partir de los estigmas secos de la planta Crocus sativus, siendo la especia más cara del mundo debido a la mano de obra necesaria para su cultivo, cosecha y manipulación, así como por tener una producción limitada. Debido a su elevado precio, el azafrán ha sido sometido a diversos tipos de adulteración a lo largo de los siglos.

Junto con el aceite de oliva, la leche y la miel, es uno de los ingredientes alimentarios que más comúnmente sufre adulteraciones, que en el caso de la especia se realizan con el fin de aumentar su peso con materias extrañas (normalmente plantas con cierto parecido externo) o para mejorar su color con colorantes naturales o sintéticos cuando el azafrán es antiguo o para enmascarar la adición de materias extrañas.

El azafrán es la especia más cara del mundo debido a la mano de obra necesaria para su cultivo, cosecha y manipulación, así como por tener una producción limitada.

Recientemente, se ha descubierto en el mercado europeo un nuevo y sofisticado método de adulteración de azafrán empleando extractos de los frutos de la gardenia (Gardenia jasminoides), que se utiliza en países asiáticos en la medicina tradicional y como colorante debido a la presencia de un elevado número de flavonoides y crocinas similares a las presentes en el azafrán (responsables de la coloración amarilla), estando prohibida su comercialización en Europa.

Investigadores del grupo de investigación Técnicas de (micro)-separación de la Universidad de Alcalá han desarrollado y patentado un procedimiento para la determinación de adulteraciones de azafrán basado por primera vez en la detección de genipósido (un compuesto de los frutos de gardenia que no tiene el azafrán) por cromatografía líquida de alta eficacia con detección por espectrometría de masas.

El procedimiento permite resolver el problema de detectar adulteraciones con gardenia de manera inequívoca y sensible, problema que otros medios ya existentes no resolvían. Esta técnica separa el pico de genipósido del resto de componentes del azafrán en un tiempo inferior a dos minutos, detectando hasta un 0,004% de este compuesto.

Certificación de calidad en revisión

Hasta el momento, la calidad del azafrán está certificada en el mercado internacional a través de la normativa ISO 3632, pero sólo caracteriza al azafrán a través de los contenidos de picrocrocina, safranal y crocinas, así como la posible presencia de algunos de los colorantes artificiales que puedan resultar tóxicos. Esta normativa se encuentra actualmente en proceso de revisión dada su baja fiabilidad en la detección de materias vegetales con color y morfología similares al azafrán.

El año pasado un equipo de científicos checos y españoles presentaron otra técnica, basada en la ‘huella dactilar’ química propia de cada tipo de azafrán, con la que demostraron que más del 50% de las muestras eran fraudulentas.

AGENCIA SINC

Hacer mucho ejercicio no siempre sirve para quemar más calorías.

Un equipo internacional ha examinado la relación entre el gasto energético diario y el nivel de actividad física en más de 332 personas de cinco países (Ghana, Sudáfrica, República de las Seychelles, Jamaica y EE UU) durante una semana, y ha descubierto que hacer más ejercicio no implica consumir más calorías.

Los resultados, publicados esta semana en la revista Current Biology, revelan que cuando la actividad física supera niveles moderados, el consumo energético no aumenta, sino que se estabiliza. Esto indica que el cuerpo humano es capaz de adaptarse a los cambios para regular y mantener el gasto total de energía.

“Los expertos en salud pública, por lo general, hacen un planteamiento muy sencillo: más actividad física se traduce en un gasto calórico mayor. Ahora hemos puesto a prueba esta teoría”, explica a Sinc Herman Pontzer, investigador en la Universidad de Nueva York (EE UU) y autor principal del estudio.

El estudio no cuestiona los beneficios del deporte.

Pontzer advierte que su estudio no cuestiona los beneficios del deporte: “Hay muchas evidencias de que el ejercicio es importante para mantener el cuerpo y la mente sanos. Nuestro trabajo añade que para controlar el peso también debemos centrarnos en la dieta”.

Lo que han observado es que, a partir de un determinado nivel de actividad física, el consumo de energía del cuerpo humano no cambia, por mucho que la persona haga más ejercicio. Por el contrario, sí se aprecian diferencias en individuos poco activos. “Quienes llevan un estilo de vida muy sedentario gastan unas 200 kcal al día menos que aquellos que son moderadamente activos”, indica.

Los hazda de Tanzania

El científico empezó a reflexionar sobre este tema cuando trabajaba con los hadza, una población de cazadores-recolectores del norte de Tanzania. “Los hadza son increíblemente activos, caminan largas distancias cada día y hacen un trabajo físico muy duro en su vida cotidiana”, dice Pontzer. “A pesar de sus altos niveles de actividad, nos dimos cuenta de que su gasto de energía diaria es similar al de otras personas más sedentarias con estilos de vida urbanitas en EE UU y Europa. Eso me sorprendió y me hizo pensar en la relación entre la actividad y el gasto energético”.

El cuerpo humano es dinámico y complejo, y tiende a adaptarse a los cambios.

Para explorar el problema, Pontzer y su equipo midieron el gasto energético y la actividad diaria de más de 300 hombres y mujeres a lo largo de una semana. En los datos que recogieron, se apreciaba un efecto débil, pero mesurable, de la actividad sobre el consumo. Sin embargo, al llevar a cabo un análisis más detallado, este patrón solo se observaba entre los sujetos en la mitad inferior del espectro de actividad física. Las personas con actividad moderada gastaban unas 200 kilocalorías más al día que las sedentarias; pero los que superaban los niveles de actividad moderados no consumían más calorías por hacer ejercicio extra.

Según sus resultados, el gasto calórico no es solo resultado del nivel de actividad física y, por lo tanto, los investigadores creen que llevar una dieta adecuada puede tener más importancia que dejarse la piel en el gimnasio, sobre todo a partir de ciertos niveles de actividad.

“El cuerpo humano es dinámico y complejo, y tiende a adaptarse a los cambios. Hacer ejercicio es muy importante para la salud y puede ayudar a perder peso, pero nuestro estudio demuestra que cuidar lo que comemos puede tener un impacto mucho más positivo”, declara el experto.

Entender sus mecanismos

Los autores señalan que un objetivo fundamental para futuras investigaciones será entender los mecanismos que determinan y regulan el consumo energético en respuesta a la actividad física.

Por ello, Pontzer y su equipo quieren estudiar cómo responde el cuerpo humano a las variaciones en el nivel de actividad, examinando otros cambios -por ejemplo, en la función inmune o el sistema reproductivo- que puedan explicar cómo se adapta el organismo a mayores exigencias físicas sin consumir calorías adicionales.

Fuente: rtve.es

Los pediatras recomiendan consumir otros pescados blancos en sustitución del panga.

  • Creen que son preferibles variedades como la merluza o el lenguado

  • Insisten en que el mayor problema reside en su escasa riqueza nutricional

  • Más de 2.000 colegios han retirado ya este pescado asiático de sus menús

La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha recomendado consumir otras variedades de pescado blanco en sustitución del panga y ha recordado que España dispone de pescados más acordes a nuestra tradición gastronómica y con unas mejores características nutricionales.

Como recuerda la asociación, a raíz de la polémica surgida en relación al consumo de este pescado de origen asiático, se ha desatado una gran preocupación sobre el consumo del panga en la dieta de los niños e, incluso, más de 2.000 colegios de toda España lo han retirado de sus menús por la alarma social generada y la presión de los padres.

En este sentido, la AEP, a través de su Comité de Nutrición, recomienda la ingesta de otras variedades de pescado blanco, como la merluza o el lenguado, a lo largo de toda la edad pediátrica, tres a cuatro veces por semana en sustitución del panga y limitar el consumo de pescados azules (como las sardinas, salmón o atún) una vez a la semana, con raciones de menos de 50 gramos, en niños mayores de 3 años.

“Deberíamos considerar que, teniendo en cuenta que nuestro país está rodeado de costa, es más que probable que dispongamos de otros pescados, más acordes a nuestra tradición gastronómica y con unas características nutricionales mejores, que puedan sustituir al panga”, asegura el doctor Jose Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición.

Si además, la pesca de estas especies es más respetuosa con el medio, el entramado laboral que los sostiene más acorde a nuestro sistema de valores y su calidad nutricional mejor, “son razones más que suficientes para favorecer el consumo de otras especies de pescado blanco que no sean el panga o la tilapia”, afirma.

Controles a diferentes niveles

Como continúa explicando la la AEP, el panga es un pescado blanco de agua dulce que se cría en cautividad. La supuesta peligrosidad de su ingesta reside principalmente en la creencia de que puede acumular más metales tóxicos o pesticidas que otros pescados.,  La cuestión no es nueva, el Ministerio de Sanidad, a través de la Agencia Española de Consumo y Seguridad Alimentaria (AECOSAN) se vio obligado en 2013 a salir al paso de esta alarma.

Ya en su momento, esta institución señalaba que todos los alimentos procedentes del extranjero pasan controles de laboratorio y, si se detectan sustancias prohibidas, se rechaza la mercancía y se puede llegar hasta a prohibir su importación. Además de los controles del Ministerio, las Comunidades Autónomas y algunos ayuntamientos realizan inspecciones cuando el pescado está ya en el canal de la alimentación.

“No podía ser de otra manera: ningún alimento que contenga pesticidas u otros productos que pudieran poner en riesgo la salud de los ciudadanos puede comercializarse”, indica el doctor Moreno Villares. No obstante, “si bien se trata de un pescado cuyo consumo es seguro, el Comité de Nutrición de la AEP considera más conveniente ofrecer a los menores otras variedades de pescado blanco como las antes mencionadas, puesto que su calidad nutricional es mejor y culturalmente están más avalados en nuestro país”.

Otros pescados de gran tamaño también han sido objeto de comentario por parte de la Agencia, por su contenido en mercurio y metales pesados, lo que llevó a recomendar una limitación de su consumo en mujeres embarazas, lactantes y niños pequeños.

AGENCIAS

El bioquímico José Miguel Mulet. Falacias sobre alimentos.

El bioquímico y divulgador científico José Miguel Mulet lleva tiempo ofreciendo desde sus blogs -Los productos naturales antes y Tomates con genes en la actualidad- una visión de la alimentación desde una perspectiva científica.

Con su segundo libro, Comer sin miedo (Editorial Destino), Mulet ofrece argumentos sólidos, basados en estudios de organismos oficiales y de investigadores, además de en su propia formación, para analizar -y eliminar dudas- de muchos de los mitos que circulan sobre la comida.

«Muchas veces tenemos ideas metidas en la cabeza pero sin base científica. Mantenerlas tiene efecto sobre la salud y la cartera», contesta a RTVE.es José Miguel Mulet al ser preguntado por la razón de escribir esta obra.

Temor infundado a las intoxicaciones

Hay una idea que surge a lo largo de todo el libro y es que la comida de hoy en día -la que circula por la Unión Europea, por ejemplo- es la más segura de todos los tiempos -en cuanto a seguridad alimentaria-.

Ahora hay agencias públicas y controles alimentarios que antes no se hacían

«Ahora hay agencias públicas y controles alimentarios que antes no se hacían. Puedes ir a un supermercado o a un restaurante y no te intoxicas, mientras que antes eran más frecuente», manifiesta.

En este sentido, Mulet señala que en Europa «no tenemos problemas con los restos de pesticidas» en la comida, aunque pueda haber trazas. «Se lleva un control tan estricto que no queda nada», remata.

Asimismo, el bioquímico recomienda que ante cualquier rumor que circule sobre un alimento o una sustancia, consultemos las páginas de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria o la de la europea EFSA, antes que otras fuentes.

De tomates y berenjenas

En Comer sin miedo el bioquímico plantea argumentos contra los mitos más comunes que circulan sobre la alimentación. En referencia al tomate, por ejemplo, indica que «no es un alimento completo ni especialmente rico en vitaminas, minerales, proteínas o energía» y achaca su éxito al «llamativo aspecto rojo».

De otra popular hortaliza, la berenjena, Mulet explica que existen de muchos tipos y colores -morado, oscuro, violeta, negro, amarillo…- pero que la variedad que acapara casi todo el mercado es la Black Beauty: morada, lisa y de pulpa blanca.

De todas las variedades de berenjena, solo una copa el mercado: la Black Beauty

Esta hortaliza se caracteriza por ser rica en antioxidantes, es decir, moléculas que reaccionan con el oxígeno del aire y dan compuestos de color marrón.

Esta propiedad es precisamente la que «tira para atrás» al consumidor, ya que afea la berenjena. Debido a este rechazo las variades que se comercializan son las que menos se oscurecen al cortarse.

En su obra también hay hueco para los alimentos ‘de moda’ si hablamos temores: la leche y el trigo. Mulet insta a abandonar la idea de que son alimentos seleccionados «para que nos den alergias a todos«, ya que de ser verdad que fueran perjudiciales, se retirarían.

Aclaraciones sobre los transgénicos

Tanto en su libro como en la entrevista, José Miguel Mulet aclara posibles dudas sobre los transgénicos, mal llamados, a su juicio, ‘organismos modificados genéticamente’ (OMG).

Un transgénico es un organismo en cuyo genoma se ha insertado un trozo de ADN de otro organismo. Bajo esta definición, «todo lo que comemos está genéticamente modificado», considera Mulet, quien afirma que no reconoceríamos la planta del maíz si observáramos las mazorcas que se comercializan ahora.

En 17 años no ha habido problemas de intoxicación con transgénicos

Como cuenta el profesor de la UV, en Europa el rechazo a los transgénicos empezó a finales de los 90, cuando los grupos ecologistas se posicionaron en contra de esta tecnología alimentaria porque «necesitaban enganchar a la gente».

«Las empresas europeas que quieren engancharse a investigar transgénicos no pueden por la legislación y se tienen que ir a Estados Unidos», señala Mulet y sentencia: «Allí no dicen nada [en EE. UU], montan alguna manifestación pero no destrozan campos experimentales ni se oponen».

Así explica que cada transgénico pasa por un proceso de evaluación que puede llevar 10 años, es decir, por «más pruebas que cualquier otro alimento» y remata que en 17 años no ha habido problemas de intoxicación con transgénicos».

Algunas falacias desmitificadas

Aunque lo más recomendable es leer al completo Comer sin miedo, con el contexto y argumentos que da José Miguel Mulet, algunas falacias desmitificadas que nos han llamado la atención son:

  • El ser humano puede consumir leche durante toda su vida porque tiene capacidad para digerir la lactosa (el azúcar presente en la leche). Las hembras de muchos mamíferos dejan de producir leche ya que requiere una fuerte inversión energética que no puede desaprovecharse alegremente.
  • El consumo excesivo de antioxidantes puede dar problemas de salud.
  • Cuando te comes una ensalada de brotes de soja estás expuesto a compuestos que pueden alterar tu sistema endocrino.
  • Ni la sacarina, ni los ciclamatos, ni el aspartamo, ni el acesulfamo-k son cancerígenos.
  • Todos los estudios que se han hecho comparando el contenido en nutrientes de los productos ecológicos con los convencionales dan el mismo resultado.
  • El término ‘natural’ solo hace referencia al origen, no a la calidad ni a las propiedades de los alimentos. La selección artificial ha dado lugar a plantas nutritivas y saludables, que han sido creadas a partir de especies silvestres que en muchas ocasiones eran tóxicas.
  • Según la EFSA, no hay  restos y residuos de pesticidas en la comida y no hay ningún problema de salud por una exposición a largo plazo a estas sustancias.

BIOGRAFÍA
José Miguel Mulet (@jmmulet) es licenciado en Química y doctor en Bioquímica y Biología por la Universidad de Valencia. Acaba de publicar ‘Comer sin miedo. Mitos, falacias y mentiras sobre la alimentación del siglo XXI’. Actualmente es profesor de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia y dirige una línea de investigación en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (CSIC/UPV), tratando de desarrollar plantas tolerantes a la sequía o al frío, con numerosas publicaciones científicas y algún premio. Es autor del libro Los productos naturales ¡vaya timo!

El vino tinto y el aceite de oliva pueden ayudar a reducir la mortalidad.

  • El vino y el aceite de oliva virgen extra contienen polifenoles

  • Algunas de estas sustancias químicas protegen frente a la mortalidad

  • Son resultados de dos análisis realizados por la Universidad de Barcelona

El consumo de alimentos ricos en polifenoles, como el vino tinto o las semillas, podría estar relacionado con un riesgo de mortalidad más bajo por todo tipo de causas, según un estudio de la Universidad de Barcelona.

La investigación, publicada en la revista de acceso abierto BMC Medicine, consistió en analizar de nuevo los resultados del estudio Predimed, realizado con personas de edad avanzada -de 55 a 80 años- con alto riesgo cardiovascular, según ha informado la UB.

En este nuevo análisis, coordinado por la directora del Grupo de Investigación de Antioxidantes Naturales de la Facultad de Farmacia de la UB, Rosa Mª Lamuela, se encontró que las personas con una dieta rica en polifenoles tuvieron una reducción significativa en la mortalidad por cualquier causa, no solo debida a enfermedades cardiovasculares.

Ese mismo grupo de la UB también ha formado parte de otro estudio publicado en la misma revista, coordinadopor el profesor de la URV Jordi Salas Salvadó que muestra cómo el consumo de aceite de oliva virgen extra podría reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares en personas con alto riesgo de padecer este tipo de enfermedades.

Efectos de consumir vino y semillas

En el estudio coordinado por Lamuela -que forma parte de la tesis doctoral de Anna Tresserra- observaron que ciertos polifenoles están asociados con efectos protectores frente a la mortalidad, específicamente los estilbenos y los lignanos.

Los estilbenos se encuentran en la piel de la uva y se concentran en el vino tinto. Por otra parte, las aceitunas, el aceite de oliva virgen, las semillas de lino, las semillas de sésamo y los cereales integrales contienen altos niveles de lignanos.

«En otras poblaciones estudiadas con anterioridad, el consumo de cualquiera de los alimentos ricos en polifenoles no era suficiente por sí mismo para reducir la mortalidad, pero en nuestro estudio el consumo total de polifenoles fue más amplio, proveniente de diversas fuentes de alimentación», ha explicado Lamuela,

«Los datos de nuestra investigación y de estudios previos apoyan la hipótesis según la cual una mayor ingesta de polifenoles, con las muchas subclases de polifenoles que esto representa, sirve para aumentar la esperanza de vida a través de muchos factores diferentes», ha precisado.

El aceite de oliva y las enfermedades cardiovasculares

El otro trabajo de investigadores de la UB se ha centrado en los efectos del aceite de oliva en la salud, analizando los diferentes tipos de aceite de oliva.

La investigación realizada en el marco del estudio Predimed ha encontrado que un aumento de 10 gramos por día en el consumo de aceite de oliva virgen extra está vinculado con una reducción del 10% en el riesgo de enfermedad cardíaca y muerte cardiovascular.

El aceite de oliva virgen extra es de mayor calidad que el aceite de oliva común, tiene un poco más de acidez y una mayor cantidad de polifenoles. Se cree que estos polifenoles proporcionan beneficios cardiovasculares.

Se cree que los polifenoles proporcionan beneficios cardiovasculares

«Aunque es difícil aislar el efecto de un solo ingrediente, nuestro estudio fue capaz de distinguir los efectos cardiovasculares atribuidos al aceite de oliva, un alimento que es un componente clave de la dieta mediterránea«, ha explicado Jordi Salas Salvadó, coordinador de este estudio, director de la unidad de Nutrición Humana en la URV e investigador del CIBERobn.

Estudio con 7.000 personas

Predimed es un estudio de intervención nutricional multicéntrico que evaluó el efecto de la dieta mediterránea en la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares en más de 7.000 personas de entre 55 y 80 años -con alto riesgo cardiovascular- durante un promedio de cinco años.

Los participantes fueron asignados al azar en tres grupos: una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra, una dieta mediterránea enriquecida con frutos secos y un grupo de control que seguía una dieta baja en todo tipo de grasa.

Salas ha manifestado que es necesario hacer más estudios para comprobar si los beneficios de la dieta mediterránea se pueden generalizar a otras poblaciones.

Fuente: rtve.es